Aborto farmacológico

El mifepriston (Mifegyne®) en combinación con el misoprostol (Cytotec®) son, en Holanda, los fármacos habitualmente utilizados cuando una mujer opta por la “píldora abortiva”. Hasta 9 semanas y 0 días de embarazo, la mujer puede elegir entre la píldora abortiva o un legrado por aspiración. No obstante, es el médico quien finalmente decide si la píldora abortiva es el método adecuado  para la mujer en cuestión.

 

En la clínica se determina por medio de una ecografía la duración del embarazo. Si la mujer cumple las disposiciones legales en relación con el periodo de reflexión, después de la entrevista con el médico, puede recibir la píldora abortiva. Esto significa que la mujer toma en la clínica Mifegyne® y recibe 4 comprimidos de Cytotec®, que ella misma, 2 días después, se administra por vía vaginal. Por lo general, la mujer no  notará apenas nada de los efectos de Mifegyne®. Este fármaco es  un bloqueador del receptor de progesterona y provoca, en el 96% de los casos, que el embarazo no progrese. Además, aumenta la sensibilidad a las prostaglandinas. Cytotec® es un análogo sintético de la prostaglandina E1 y provoca contracciones del útero, por lo que este expulsa el material embrionario.

 

Reacciones adversas pueden ser: molestias gastrointestinales, escalofríos y hemorragias. Como analgésico, se entrega de forma estándar una receta de naproxeno.

 

La píldora abortiva se suele comparar con un aborto espontáneo. Tras un aborto farmacológico, las contracciones y la pérdida de sangre pueden ser más intensas que tras un legrado por aspiración.